martes, 31 de enero de 2017

PROTECCIONISMO

La presidencia del señor Trump nos retrotrae a temas que ya creíamos prescritos, caducados, sin fuste. Así, el proteccionismo.

Ya estábamos convencidos casi todos, salvo la extrema izquierda inasequible al desaliento y al librecambio, de que el comercio es un innegable impulso para la mejora de las vidas de los humanos. Todos producimos más, conseguimos consumos más variados, somos más ricos y disfrutamos de mayor cantidad de bienes.

Pues no. El señor Presidente de los Estados Unidos de América, POTUS por otro nombre, ha ganado las elecciones con un programa que incluye la ruptura de los tratados comerciales con sus socios de Norteamérica y el Pacífico. Contra toda la tradición americana del pasado siglo de facilitar la apertura de su mercado para solicitar el mismo trato a los demás, empezando por sus más duros competidores, como Japón o la Unión Europea.

El señor Trump tiene en su mente las viejas ideas de “el vecino me roba” los puestos de trabajo, las divisas, qué sé yo. Lo que importa no es que haga las cosas bien o mal sino que la culpa es del otro, que se aprovecha de nuestra bondad y eso no puede seguir así. Un discurso antiguo, irracional, pero fácil de vender. También suponían algunos que difícil de llevar a la práctica, pero si algo no se le puede reprochar al nuevo POTUS es la fidelidad a su programa y la celeridad en llevarlo a cabo, algo siempre exigido a los políticos, aquello del programa-contrato, pero que en este caso aterra más que otra cosa.

No hace falta ser un gran estudioso de la economía para ver cómo una política proteccionista no sólo perjudica a los socios comerciales de un país (competidores-enemigos desde el punto de vista de los partidarios del cierre de fronteras) sino también al propio estado que toma esas medidas.
Cuando la presidencia americana amenaza con un arancel del 20% a los productos mexicanos, no podemos más que sorprendernos por su falta ya no de instrucción en temas económicos, sino de sentido común.

En primer lugar, la primera estupidez: ese aumento del arancel hará que México pague el famoso muro entre los países. El ideólogo de turno no ha debido caer en la cuenta de que ese aumento de impuestos a la entrada de mercancías mexicanas en los USA los tienen que pagar los ciudadanos americanos, que son los compradores.

En segundo lugar, los efectos inmediatos de una medida como esa son, obviamente, la rápida caída en las ventas de los productos mexicanos en Estados Unidos, por la vieja y nunca bien ponderada ley de la demanda que dice que si sube el precio de un bien, baja la cantidad comprada. Nota al pie: el genio que ha echado las cuentas de la recaudación de la Hacienda americana por esta subida de impuestos no ha tenido este efecto en cuenta. Gran gestión.

Evidentemente, los consumidores americanos, particulares o empresas, buscarán los productos antes importados de México en otros productores, interiores o exteriores, que tengan mejores precios, si los pueden encontrar. Desde luego, el efecto, en cualquier caso, es que los americanos tendrán que destinar una parte mayor de sus rentas a la adquisición de estos bienes o adquirir menos cantidad (o ambas cosas). Es una definición evidente de cómo empeorar la situación de una población, consumiendo menos bienes y más caros. Se consigue, eso sí, perjudicar al vecino, pues las ventas de las empresas mexicanas bajarán y tendrán dificultades, pues tendrán que buscar nuevos mercados, cosa no sencilla ni inmediata, y probablemente reducir dimensión y perder empleos.

A la vez, podemos estar bastante seguros de que el gobierno mexicano corresponderá al americano con medidas similares, pues la experiencia demuestra que ninguna nación deja que las otras suban sus barreras y mantiene las suyas bajadas. Cada disminución de aranceles que ha habido en este mundo viene precedida de acuerdos comerciales por los que los países implicados asumían desarmes mutuos, cuidadosamente evaluados. Pero ante una subida, la respuesta no ha necesitado nunca mucha reflexión ni medida.

Si México toma las medidas esperables, la situación no mejora, sino al contrario, ampliaría los efectos perniciosos, haciendo más caras las compras de bienes para sus nacionales y destruyendo capacidad productiva y empleos en los USA.

Resumen: dos países con menos bienes consumidos, más caros y con menos empleos y empresas. El paraíso terrenal, vamos.

Aún así, todavía encontramos gente defensora de este tipo de medidas, muy probablemente porque son ajenos al razonamiento económico. Sólo esperan que en el interior de las fronteras de su nación se creen empresas para producir los productos que antes se compraban en el extranjero, con lo que se promueve el empleo para los nacionales. La idea es que el extranjero me roba los empleos produciendo más barato, así que le subo los precios artificialmente y de este modo le robo los empleos (o los traigo de vuelta).

Para que la idea funcione se necesita que ningún otro país ofrezca esos productos más baratos que los productores nacionales, lo que implica mayores subidas de aranceles, a otros países. Casi a cuantos más, mejor.

El efecto real será sustitución de bienes más baratos por los mismos más caros (eso sí, made in USA), con aumento de empleo en esos sectores en los que el país no es competitivo, y pérdida de ventas y empleos en los sectores exportadores, por la subida de los aranceles de los extranjeros, justo en las industrias más competitivas del país. Al final, cambia el destino de las inversiones y el empleo desde las industrias más competitivas a las menos, con un resultado de menor consumo y mayores precios, menor renta real, es decir, menor poder adquisitivo de los salarios en el país.


Y todavía nos encontramos con defensores de estas políticas, generalmente porque se suponía que eran beneficiosas sólo para los países más industrializados y especialmente los imperialistas USA. Por favor, un poco de racionalidad antes de acabar con las pocas ideas sensatas en que se sostiene nuestra civilización, la más próspera que ha habido nunca sobre la faz de este planeta. 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

EL PATO


No encuentro palabras.

Estaba empezando a escribir sobre la Democracia, sus valores, sus límites y tergiversaciones. Pero, ¿esto?

El pueblo soberano de la democracia más antigua del mundo elegía entre una candidata inteligente, con gran preparación intelectual, que ha ocupado las más altas magistraturas del país (Senadora, Secretaria de Estado)  y un empresario exitoso, mal hablado, racista, machista, xenófobo, ignorante, en fin desagradable y demagogo. Sin ninguna experiencia en cargos públicos. Sin siquiera el apoyo de su partido. Y el Pueblo ha elegido al lerdo.

No es la primera vez que pasa. Así, de memoria: Berlusconi, Reagan, George W. Bush, Zapatero, Jesús Gil y Gil… La democracia es así. No es que el Pueblo siempre tenga razón, hoy seguro que es más evidente que nunca, sino que es soberano. Para bien o para mal.
El sistema americano tiene además la ventaja de que está pensado para que una sola persona no pueda acumular un excesivo poder, así el Congreso puede frenar al Presidente e incluso imponerse a él (como en el caso de Clinton, Bill, que no pudo gobernar a su gusto sino al de la durísima mayoría republicana liderada por el radical Newt Gingrich). Lamentablemente, en este caso El Viejo Gran Partido tiene mayoría en ambas cámaras, con lo que, al menos estos dos primeros años, pueden ser un paseo militar para el nuevo presidente.

Tampoco sabemos muy bien qué demonios quiere hacer. Un congresista republicano por Nueva York, que apoya a Trump, declaraba hoy a una televisión española que las promesas del candidato no había que tomarlas al pie de la letra, pero que confiaba en él, en su capacidad negociadora y en que pondría el interés de América primero, en las negociaciones con sus vecinos y socios (México, China, Europa). Evidentemente, la ilusión que ha conseguido transmitir el candidato es que mejorará la posición de su país a costa de la de los demás, gracias a sus capacidades negociadoras evidenciadas en la gestión de sus negocios, en los que prosperó buscando de forma astuta la forma más favorable a sus intereses de aplicar las leyes y acuerdos, según nos explicaba el mencionado congresista, admirado.

Como Berlusconi, como nuestro siniestro Gil y Gil, el empresario que ha amasado una gran fortuna impresiona a las masas que le sienten como uno de ellos, más espabilado, más lanzado, capaz de aprovecharse del sistema, de burlar esas malditas regulaciones que nos molestan, como admirarían a un fulano que circulara a 200 km/h por una zona con radar porque tiene un dispositivo para anularlo. ¡Qué listo, quién pudiera!, pensamos. Y les votamos.

Ojalá yo esté completamente equivocado y sea un gobernante sensato. Pero el problema es que no tiene nada que perder: no necesita ser reelegido, no necesita el apoyo del partido, puede volver cuando quiera a su vida anterior, lejos de la política. No debe a nadie un apoyo. Tiene muy claro que las consecuencias de sus acciones no importan para él (ya lo explicó cuando dijo que podía tirotear unas cuantas persona por la calle sin que eso le fuera a hacer perder votos).


Es Kurtz, el general de Apocalyse Now, o Nerón. Esperemos que su reinado del terror no dure más de cuatro años, por lo menos.
Mucho tiempo sin subir ningún escrito, pero hoy es un día especial.

domingo, 5 de julio de 2015

Referéndum a la griega

Erróneo cálculo político el del primer ministro Tsipras. Lo nefasto de su referéndum de hoy es que no hay resultado bueno. Sólo puede ser malo o peor, dependiendo de lo que haga después el gobierno con él.

Si gana el No, Tsipras queda reforzado internamente, pero, a pesar de lo que proclame, no estará en mejores condiciones para negociar. El apoyo popular a su rechazo, aunque fuera muy amplio, no puede forzar al resto de países de la zona euro a modificar sus puntos de vista, pues dependen democráticamente de sus ciudadanos, no de los ciudadanos griegos. Lo peor es que el gobierno griego ya no podrá aceptar ningún acuerdo parecido a la propuesta que se rechaza, lo cual quiere decir que será muy difícil cualquier acuerdo. Por otro lado, sin ningún viso de acuerdo, el Banco Central Europeo no podrá seguir enviando millones de euros para mantener el sistema bancario griego. El desastre será inminente, un país no puede funcionar sin moneda. Esta situación es muy mala para los griegos, horrorosa, y los condena a importantísimos sufrimientos que dejarán los de los años anteriores en una anécdota.

Pero si gana el Sí, la situación no pasa a ser idílica. Primero, no hay actualmente propuesta en vigor por los socios, con que, a pesar del referéndum, no hay acuerdo, aunque pueda ser más factible. Por otro lado, el gobierno griego de Syriza no podrá mantenerse tras un revés de esa magnitud y deberá convocar elecciones. El tiempo que medie hasta tener nuevo gobierno será largo y caótico, aunque puede que el BCE acepte mandar liquidez suficiente para evitar el desastre, no es tampoco seguro. Los daños causados hasta alcanzar algún acuerdo serán muy significativos y dolorosos para los griegos. Y no debemos descartar una nueva victoria de Syriza en las elecciones, porque las preferencias en democracia no tienen por qué ser consistentes y el pueblo puede querer, a la vez, acuerdo y Syriza, como mucha gente en España quería salir de la OTAN y que siguiera Felipe gonzález en el gobierno aunque hubiera perdido su famoso referéndum.


Toca esperar.

martes, 6 de marzo de 2012

¿SOCIEDAD FATAL?

Últimamente, para mi desgracia, me remiten demasiados de esos correos encadenados donde alguien denuncia, generalmente con visos de tener una información de primera mano, los desmanes y abusos a los que nos vemos sometidos los que somos “normales”.

En las cinco primeras líneas se detecta fácilmente el cariz del asunto y no suelo pasar de ahí (ni el mensaje tampoco, directo a la papelera). Una buena pista ya es la abundancia de destinatarios o los sucesivos reenvíos que ha sufrido el texto.

Con cierta frecuencia, el mensaje me lo manda alguien que aprecio y me pide respuesta. Procuro no entrar en detalles cuando ya conocen mi forma de pensar y tiendo al sarcasmo. Si insisten, pierdo diez minutos en explicarme.

Pero cada vez son más populares. Ya saben: xenofobia, racismo, nacionalismo, los políticos en general… Siempre apuntando directo al hígado, soslayando la Razón y envolviendo el intelecto para que quede cómodamente insensible.

Y me provocan dos reflexiones: una, el recuerdo de hace ya bastantes años, cuando era joven, en los ochenta, en que lo que estaba bastante de moda era la solidaridad con los desfavorecidos, fueran individuos, clases sociales o pueblos, y el espíritu de ayuda al prójimo. Las mejora sociales como la extensión de la atención sanitaria a todos los ciudadanos o las pensiones no contributivas, independientemente de la aportación individual al sistema de Seguridad Social, eran sentidos con orgullo por la mayoría de la población, admitidos de izquierda a derecha. Eso ha cambiado profundamente, de izquierda a derecha.

La segunda: ¿No merecería la pena escribir unos de esos mensajes en sentido contrario? Seguro que no soy el único que no es xenófobo, racista, no nacionalista y que piensa que nuestra sociedad no es tan catastrófica, ni está siendo atacada y saqueada.

Tenemos un país con más de treinta años ya de democracia. Con alternativas entre partidos en el poder sin terribles revanchas.

Nuestro nivel de bienestar seguro que era inimaginable hace esos más de treinta años. A pesar de la crisis terrible. Nos hemos acostumbrado a vivir con comodidades, a vivir en pisos con piscina y pista de tenis, en chalets unifamiliares, con un par de coches por familia, varios televisores de pantalla plana, ordenador, Internet.

Llevamos una vida diferente a la de nuestros padres y nuestros sueldos individuales pueden ser menores, pero no los de la familia, ahora trabajan hombres y mujeres.

Y cómo ha cambiado la vida de las mujeres. Sigue habiendo discriminación, malos tratos, sufrimiento. Pero nada comparable a la anterior generación. Cada vez son más las mujeres con alto nivel de educación, que tienen la sana opinión de que son seres adultos, que pueden y deben ganarse la vida por sí mismas, independientes económica y sexualmente, no simples madres y esclavas al servicio de su marido, hijos, padres.

Y viven con nosotros muchas personas que han venido a trabajar, a ganarse la vida donde han sabido que había posibilidades. Y son millones los que se han integrado entre nosotros, han creado familias y se han establecido aquí, como nosotros, ahora ellos también son “nosotros”.

Podemos fijarnos en lo que no funciona, en los individuos indeseables, hayan venido de fuera o nacido aquí, en los políticos que roban y estafan, en los fallos de nuestra democracia, en la pobreza y marginación, que sigue existiendo, o echar una ojeada a lo que tenemos y antes no teníamos y sentirnos orgullosos de nosotros y esperanzados en 

sábado, 19 de noviembre de 2011

NOTA PRE-ELECTORAL

Bien, mañana ganará por fin Rajoy las elecciones, a la tercera. No ha hecho una gran oposición, no ha hecho una gran campaña, le ha bastado sentarse a esperar ver cómo pasaba el cadáver de su enemigo, Zapatero. El sucesor de este, que tenía alguna opción, la ha dilapidado cruelmente en la campaña.

Zapatero. Secretario General por accidente, Presidente por accidente, escasamente preparado y fiado a su otrora infalible baraka. Es lo que pasa cuando se apuesta a la ruleta, hay rachas buenas y rachas malas, se puede ganar mucho sin mérito y perder mucho sin culpa.

Rubalcaba, político sensato, capaz, bien preparado, excelente orador. Vicepresidente del gobierno y valido de Zapatero en la última etapa, la más sensata de estas dos legislaturas. Su directora de campaña, la altiva y displicente Elena Valenciano debe tener ya decido su abandono de la política. No se puede hacer peor: de la sensata gestión y el apoyo de la feligresía progresista al K.O. técnico por inferioridad manifiesta en cuatro meses. Y lo peor, en las dos últimas semanas, en la campaña. ¿Cómo puede el candidato avergonzarse de su reciente gestión y proponer medidas tan insensatas para el futuro? A muchos de sus admiradores, entre los que me encuentro, nos ha facilitado mucho nuestra decisión, tras unos momentos de duda, fiados en su capacidad.

Rajoy. El político paciente, cauto, sin prisa, buen conocedor del Estado, va a ganar aplastantemente ante la ineptitud de sus rivales. Es muy bueno que alguien sin ex sex-appeal necesario para encandilar pueda tener la posibilidad de mostrar sus cualidades. Quién sabe cómo estaríamos si lo hubiera conseguido a la primera, como hubiera sido normal… Desconocemos qué medidas va a tomar, nos ha contado la música, pero no la letra de su política. No será sencillo, pero tendrá un apoyo enorme, al menos al principio. Confiemos en una buena elección de colaboradores, que será vital.

Por mi parte, aunque apoyo al señor Rajoy como Presidente del Gobierno, votaré a UPyD. A pesar de su lideresa, demasiado protagonista, algo desmesurada en su ira, a veces algo insensata y vanidosa. Pero nos merecemos tener un partido centrado, responsable, que piense en el Estado en vez de en conseguir un puesto de mando. Alguien que diga cosas distintas a las políticamente correctas en nuestro sistema. Un Pepito Grillo que sea la conciencia de los dos grandes partidos y que pueda sustituir al “bloque constitucional” definido por Felipe González, CiU, PNV y CC, dedicados a apoyar leyes generales a cambio de un precio que presentar en sus aldeas. No parece razonable que el cemento para construir el Estado se suministre por los que pretenden dinamitarlo.

Mi pronóstico, como dictan las encuestas, es de unos 190 escaños para el PP, 120 para el PSOE y 3 para UPyD. Mañana veremos cuánto he errado.

Por otro lado, hay que hacer alguna quiniela más:

¿Ministros? Soraya vicepresidenta política, Cristóbal Montoro vicepresidente económico (¿se figuran a Rato? Algo he oído…), Ana Pastor, Ana Mato, Gallardón (en Interior y Justicia, dicen, esperemos que no en Fomento, yo le mandaba a Exteriores, para que esté lejos…), dicen que Cañete en exteriores (¿y Arístegui, y Moragas? ¿Por qué no Rato?). ¿Entrará Núñez Feijoo?

La sucesión del PSOE: ¿Cuándo dimite Zapatero? Apuesto a un anuncio de congreso en la noche electoral, para después del traspaso. Quizá dimita como Secretario General en ese mismo anuncio. Rubalcaba abandonará la política. ¿Candidatos? Chacón, claro y dicen que Patxi López, pero no lo creo. ¿Tomás Gómez? ¿Y Madina? Demasiado sensato, quizá.

Por último, esperemos que el nuevo gobierno ayude a recuperar la confianza, nacional e internacional y podamos alegrarnos a la vuelta de uno o dos años.

Esperemos.

sábado, 12 de febrero de 2011

TOMÁS GÓMEZ, PALADÍN DE LA DEMOCRACIA Y EL CANDIDATO FLORERO.

Sí señor. No puede uno tirarse tres años peleando contra La Cólera de Dios, en desventaja, sin escaño regional desde el que replicar y que vengan unos listos de Ferraz a quitarte el sitio y a poner a otra por guapa, simpática y más conocida.

“Guapo como la Trini, no voy a ser, aunque me recorte las patillas. Simpático, se puede entrenar, como hace Mariano con desigual fortuna. Pero si no voy de candidato, no voy a ser nunca conocido siquiera y al final me echan de secretario general y me mandan al Senado, por favor. ¡Vengan primarias!” Y con razón.

Buena victoria, tras batalla cerrada entre el aparato de Madrid y el nacional. Abrazos, besos, felicitaciones, todos compañeros y amigos. La pre-candidata, ascendida a Ministra de Exteriores, mucho mejor, dónde va a parar, si es el sueño de su vida, gracias Jefe, y el candidato, a hacer las listas para ganar las elecciones.

“Es que pone a los suyos en el comité que hace las listas”, protestan los perdedores. “Claro, para eso hemos ganado”, replican los vencedores.

Algo empieza a oler raro cuando a algún alcalde famoso, getafense y pro-trinitario se le empieza a acosar y sugerir la retirada, en público y privado. Eso ya no parece tan democrático, huele a revancha, vendetta y “que parezca un accidente”.

Pero cuando toca el tiempo de hacer la lista para el Ayuntamiento de la capital del estado, donde no hubo necesidad de primarias porque todos aceptaron al candidato Ferracista, incluido el que se ha tirado los tres años en el Ayuntamiento (y ahora lo empaquetan y lo envían certificado a Móstoles), viene lo bueno.

“El candidato es el “Lisaveski” ese, muy bien, pero la lista la hago yo, que soy el que mando en Madrid y pongo a los míos”, viene a decir el líder alternativo y ex - patillero de PSOE madrileño, ahora PSM, anteriormente conocido como FSM.

Y el Lissavetzsky ese, que protesta y dice que quiere gobernar con un equipo que elija él (y también alguna cosa tonta de esas de “incluir personalidades independientes” ¿es que en el partido no tienen gente suficientemente capaz?).

Es notable el concepto de democracia del señor Gómez, Don Tomás. Muy importante cuando se ve en desventaja, inexistente cuando él es quien manda. ¿A quién se le ocurre que un candidato a cualquier puesto debe llevar un equipo elegido por otro? ¿Cree el señor Gómez en el Candidato-Florero, tú vas en las fotos y dices los discursos, pero ya gobierno yo con los míos y no molestes? O sea, que los ciudadanos elijan al Lissavetzsky ese, tan majo, pero los nombres que van detrás y nadie conoce, los pongo yo, para mandar yo, que voten a este que también es muy simpático, que ya mando yo, peñazo de urnas. Bonita democracia esta que defiende el alternativo dirigente. Me suena algo rancio ya.

Y luego se quejan de que pierden las elecciones contra el Alcalde-Faraón y la muy sonriente y autoritaria Esperanza. Pero si es siempre por incomparecencia…